Beirut, El Cairo • Quince personas murieron hoy en Damasco, seis de ellas en el centro de la capital, en el tercer día del mes santo del Ramadán, informó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.
En un comunicado, el grupo explicó que nueve personas, entre ellas una mujer y una niña, perdieron la vida en un intenso ataque con cohetes en el barrio de Al Qabun.

Además, seis civiles fallecieron y decenas más sufrieron heridas por el estallido de tres proyectiles en la zona de Al Sadat en la avenida Bagdad del centro de Damasco, lo que también causó daños en los edificios cercanos.

“Seis personas murieron cuando tres proyectiles (probablemente lanzados por rebeldes) cayeron en una calle de Bagdad, en el centro de la ciudad. Otras nueve personas murieron en un bombardeo masivo (del régimen) en Qabun, en el noroeste de Damasco”, afirmó el OSDH en su comunicado.

Estos bombardeos dejaron también un gran número de heridos, añadió el Observatorio, sin dar un número preciso. “Los bombardeos y los enfrentamientos no han cesado desde el viernes por la mañana en Qabun”, explicó el OSDH, que se apoya en un amplia red de militantes y de fuentes médicas y militares en toda Siria.

Por otra parte, prosiguieron los combates entre los insurgentes y las tropas del régimen en el acceso de la avenida Nesrin, en el barrio de Al Tadamon. El Observatorio señaló que similares enfrentamientos se sucedieron en el área de Basatin, en el barrio Berza, que también está siendo bombardeado junto a la vecina zona de Yober.

En esa última área, dos rebeldes murieron mientras combatían contra los soldados leales al presidente sirio, Bashar al Asad. Las fuerzas de Damasco también bombardearon el campo de refugiados de Yarmuk, en Damasco, pero se desconoce si hubo víctimas.

Asimismo, los efectivos del ejército sirio bombardearon con cohetes y proyectiles de mortero las ciudades de Maademiya al Sham y Duma, situadas en la periferia de Damasco. Igualmente, las localidades de Ain Tarma y Harsata y la zona de Al Gouta al Sharqiya, además de Al Zabadani y Bebila, en las afueras de la capital, están siendo atacadas con artillería pesada.

De otra parte, los combatientes de un grupo afiliado a Al Qaeda mataron al jefe de un batallón rebelde del Ejército Sirio Libre (ASL) en la región de Latakia (noroeste), informó hoy una ONG siria.

Este tipo de incidentes se han multiplicado recientemente en Siria, donde crece la tensión entre el ASL, principal formación armado de la rebelión siria, y los grupos afiliados a Al Qaeda, formados sobre todo por yihadistas extranjeros.

Kamal Hamami, conocido con el nombre de guerra Abu Basir al Jeblaui, murió como consecuencia de disparos de combatientes del Estado Islámico en Irak y en Levante (EIIL), uno de los dos principales grupos yihadistas junto con el Frente Al Nosra, informó el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH).

El incidente se produjo cuando combatientes del EIIL intentaron destruir un retén del ASL en la región de Jabal el Turkmen, al norte de la ciudad de Latakia, añadió el Observatorio.

De otra pare, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) está dialogando con las autoridades egipcias para que permitan la entrada al país a los refugiados sirios.

El pasado 8 de julio, el nuevo gobierno egipcio cambió la ley respecto a la entrada al país de ciudadanos sirios, y estableció que a partir de ese momento todos los nacionales sirios necesitaban un visado y un documento que certificara que no suponen un peligro para la seguridad nacional.

Al tiempo, dos aviones repletos de ciudadanos sirios fueron devueltos a sus lugares de origen, uno a Latakia y otro a Damasco. Ante esta situación, el ACNUR ha recordado al gobierno egipcio que este comportamiento viola todas las disposiciones internacionales sobre trato a refugiados, dado que éstos tienen derecho a solicitar asilo.

“Por ahora estamos dialogando con el gobierno y recordándole sus obligaciones internacionales”, afirmó hoy en rueda de prensa el portavoz del ACNUR Adrian Edwards, sin querer ahondar más en el tema.

Hasta la fecha, el ACNUR tiene registrados unos 87 mil sirios en Egipto aunque se sabe que la cifra real es “significativamente mayor”, afirmó Edwards, sin ser capaz de dar ni siquiera una cifra estimativa del número.

Bajo la ley humanitaria internacional, el gobierno egipcio no puede enviar a nadie a un lugar donde su vida o su libertad esté amenazada, o donde haya riesgo de ser torturado o sometido a trato degradante. Por lo tanto, el gobierno egipcio debería garantizar a todos los solicitantes de asilo el acceso a los registros del ACNUR, para que el organismo establezca su estatus.

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