VIDEOS SNUFF Y ASESINATOS GRABADOS 

Alrededor del mundo, no se ha documentado un solo caso auténtico de películas ‘snuff’ en el sentido estricto del concepto; es decir, no se conoce oficialmente que haya grabaciones de asesinatos reales con el propósito de ser vendidos, como se hace con cualquier otro producto.

En cambio, sí han ocurrido asesinatos que fueron grabados y que pueden verse, algunos, en internet. En México, por ejemplo, la violencia desatada por el narco produjo varios de estos videos, pero su objetivo no fue la comercialización sino evidenciar el verdadero horror del que son capaces los criminales con sus contrarios o con cualquiera que interfiera con sus intereses. 

También es muy popular el caso  de unos jóvenes rusos que se grabaron asesinando cruelmente a un anciano. Navegando en internet varios sitios otorgan pistas para dar con el video. De hecho las páginas gore, el cine de horror, etcétera, constituyen un culto seguido por millones de personas y por tanto, económicamente explotable.

Sin embargo, la existencia de los videos snuff solo puede ser tomada como una leyenda, por el momento. La idea de que hay personas que asesinan a otras para filmarlas y comerciar con ello es uno de los tópicos distintivos de internet: Google ofrece hasta 8 millones 460 mil resultados de la búsqueda, por decir algo.  

A ello se le puede sumar la creciente popularidad de la llamada Internet Profunda o Deep Web, que contiene páginas que no aparecen en los motores de la red y en donde se dice que es posible encontrar todo tipo de material ilegal, incluidas cintas snuff.

 

LEYENDAS URBANAS QUE RESULTAN REALES

Por muchos años, el tráfico de órganos ha sido denunciado por los activistas de derechos humanos pero en México este asunto había sido zanjado por el gobierno hasta dejarlo como parte de las leyendas urbanas, aunque reconoce ante la ONU que puede estar sucediendo y hay dos casos discretamente documentados.

Pero incluso la comunidad médica niega que el tráfico sea algo que ocurra en nuestro país. El argumento es que son pocos los especialistas que pueden llevar a cabo los trasplantes y que son tan cotizados que no se prestarían a participar en un delito. Además, explican que el equipamiento para llevar a cabo los trasplantes es muy sofisticado, que sólo grandes hospitales podrían hacerlo.

Sin embargo, leyendas urbanas del tráfico de órganos hay en gran variedad; por ejemplo, hablan de niños o personas adultas raptadas cuyos órganos son transportados en una camioneta que sufre un accidente y se descubre el caso. 

Hay también hipótesis de que eso ocurre con niños adoptados, y fue parte de una línea de investigación de las muertas de Juárez. Se presume que las redes de trata están involucradas en este crimen aunque oficialmente sólo han sido detectados dos casos.

Así fue al menos hasta hace unos días, cuando la policía del gobierno de Michoacán capturó a integrantes de Los Caballeros Templarios, acusados de desmembrar a sus víctimas para traficar con órganos y utilizarlos en rituales caníbales que la mayoría católica en México consideraría satánicos.

Por primera vez, el Estado mexicano hace público que criminales se dedicaron al tráfico de órganos. El caso no está concluido pero mientras tanto la leyenda urbana está emergiendo a la realidad. El procurador general de la república fue cuestionado al respecto pero evadió el tema, alcanzó a decir que el problema no es tan grave y que están trabajando para que este delito no crezca.

Ante ello, la posibilidad de que otros rumores de este tipo resulten reales está quedando evidente. Los sacrificios humanos para rituales satánicos, personas con dinero que pagan para observar torturas o que participan en ellas “por diversión”, son el tipo de aberraciones humanas que pueden suceder aunque las autoridades no tengan conocimiento o nieguen seriedad para realizar ese tipo de investigaciones.

 

 

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