Colima, México (21 de marzo de 2014).- Aunque todos han practicado actos de horror y saña contra sus víctimas, cada grupo criminal destaca por peculiaridades en su forma de operar y torturar o asesinar a sus víctimas. El trasiego de drogas sólo es una parte de la gran industria que manejan ilegalmente los cárteles. Algunos también han incursionado en la prostitución, piratería, la trata de personas, el trasiego ilegal de minerales e incluso se investiga el tráfico de órganos y satanismo.
Mientras el grupo delincuencia de Los Caballeros Templarios fueron vinculados al tráfico de órganos, los de otras latitudes, como los cárteles de Tijuana y del Golfo cuentan con reportes de la PGR con ritos satánicos. Los Zetas son más conocidos por la trata de personas y el método sanguinario que aplican en las torturas y asesinatos de sus víctimas y La Familia Michoacana era conocida por su amplia participación en la piratería.
TRÁFICO DE ÓRGANOS
Pese a que existe, el procurador general de la República, Jesús Murillo Karam, aseguró el martes pasado que el problema de tráfico de órganos “no es tan grave en México”. En ese mismo contexto, Alfredo Castillo Cervantes, comisionado federal de seguridad en Michoacán, aseguró que el detenido Manuel Plancarte Gaspar, sobrino de uno de los líderes de Los Caballeros Templarios (El Kike Plancarte), declaró que extraían órganos a niños.
El funcionario federal comentó que este es un tema muy delicado, pues “según declaraciones, Nazario Moreno González (El Chayo) realizaba ritos de iniciación donde obligaba a comer corazones humanos”, como un rito de iniciación o adoctrinamiento a quienes integraban los templarios, explicó en entrevista con Carmen Aristegui para MVS Noticias.
Las autoridades también investigan la posible vinculación de Los Caballeros Templarios con una red de pederastia que opera en Michoacán descubierta en los últimos meses del año pasado. La red, con sede en la capital del estado, Morelia, prostituye a niños de hasta 11 años por un precio que oscila de los 4.000 a los 10.000 dólares y que extiende sus servicios a las principales ciudades del país, incluyendo la Ciudad de México.
Según la prensa nacional e internacional, las mafias utilizaban coches y camionetas para raptar a niños en pueblos michoacanos, atraídos bajo engaños. Los asesinaban en casas alquiladas y, ahí, un equipo médico les extraía los órganos para su posterior venta en el mercado negro. Las autoridades creen que Plancarte está detrás de la desaparición de decenas de menores.
Los Caballeros Templarios habían expandido sus actividades delictivas desde hace varios años. El tráfico de órganos se añade a la extorsión, el contrabando, el robo de minerales, las violaciones y los secuestros que han sumido en el terror a la sociedad civil michoacana desde, por lo menos, 2008.
LA MINERÍA, EL NUEVO NEGOCIO
En noviembre pasado el Ejército mexicano tomó el control de Lázaro Cárdenas. Asumió las funciones de 150 policías locales, que fueron destituidos fulminantemente por sospechas de estar coludidos al narco. Desde entonces patrullan las calles de la ciudad de 80 mil habitantes, y controla el paso de las mercancías. El motivo era un secreto a voces. Su larga bahía y su cercanía a las minas de hierro, las más abundantes del país, habían convertido al puerto en presa del crimen organizado que opera en la región.
“Cerca del 50% del mineral que sale del estado de Michoacán, al suroeste del país, es extraído ilegalmente. Y la mayoría es gestionado por Los Caballeros Templarios, el cartel que domina la zona, y cuya disputa por el territorio con bandas rivales, fuerzas oficiales y los grupos de autodefensa, ha sumido al estado regional en una espiral de violencia”, señala un reporte del periódico español El País.
Los narcotraficantes controlan el mineral desde su extracción y se han infiltrado en todo el proceso. “Obligan a los mineros a entregarles pequeñas cantidades del hierro que extraen”, a los transportistas, a que lo transporten, a los empresarios, a que no les denuncien. “Y a los funcionarios de aduanas, a que permitan el paso de la mercancía ilegal. Hay dos opciones: decir que sí o enfrentarse a su furia”, añade la prensa al citar que un empresario local explicó: “No llegan con una pistola en la mano, pero dejan muy claro que no hay otra opción: o trabajas para ellos, o asumes las consecuencias”.
La minería no es el primer negocio que Los Caballeros Templarios corrompieron en Michoacán. Hay indicios de que también han infiltrado (cuando no controlado) la producción de carne, los cultivos, la tala de árboles, la industria inmobiliaria, el transporte público y hasta los bares.
PIRATERÍA, EL OTRO FRENTE
Los cárteles de la droga también han estado participando en la producción, distribución y venta de productos apócrifos para financiarse. En un reporte publicado por El Universal hace cinco años, se anota que en México la piratería de discos, películas, material de cómputo, ropa, calzado y cualquier artículo de marca, es sinónimo de crimen organizado.
De acuerdo con especialistas en legislación antipiratería del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) y el Instituto Nacional de Ciencias Penales (Inacipe), este negocio es uno de los nichos emergentes incluso de los cárteles de la droga, para obtener ganancias rápidamente y sin riesgos mayores.
Según un análisis realizado por la PGR, en 2009 el control de la piratería de películas y música en más de 180 mil puntos de venta en mercados, tianguis, comercios fijos, jardines, gasolinerías, estacionamientos, paradas de camiones, escuelas, cines y cualquier otro sitio donde se puedan vender estos productos ilegales, permitía al entonces grupo criminal de “La Familia”, ganancias diarias de 27 millones de pesos tan sólo en Michoacán.
“El narcotráfico utiliza al comercio informal para lavar dinero y establecer esta relación es fácil. Se importa un contenedor de cualquier artículo falso y una vez que entró al país se distribuye la mercancía en las tiendas informales; cuando venden un producto falso, no hay una factura en el mercado informal, pero sí se tiene el dinero. La mejor medida para blanquear dinero es la importación y la venta de productos falsos”, dijo en 2010 Christopher Zimmermann, coordinador de la lucha contra la falsificación y piratería de la Organización Mundial de Aduanas (OMA).
TRATA, MILLONES DE PERSONAS EN EL NEGOCIO
Los Zetas, los Caballeros Templarios y los cárteles del Golfo y Nuevo Milenio son los amos del tráfico de personas, principalmente de mujeres y niños, así lo reportó el año pasado la Coalición contra tráfico de mujeres y niñas de América Latina. La directora de esta organización, María Teresa Huyoa, considera que estos cuatro grupos criminales mexicanos extendieron sus redes de Chiapas y Oaxaca a Veracruz, Tamaulipas, Nueva León, San Luis Potosí, Durango, Zacatecas y Coahuila, volviéndolos focos rojos.
Según un reportaje de Canal 40, datos de la PGR señalan que los cárteles obligan a ingresar a unas 800 mil adultas y 20 mil jóvenes dentro de las 47 redes de tráfico sexual identificadas en México. Por otro lado el presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Raúl Plascencia Villanueva, afirmó en septiembre del año pasado que se ha identificado a 21 de las 31 entidades con actividad de trata de personas para la explotación sexual, donde además de mexicanas existen mujeres de Europa del Este, Centroamérica, África y Asia.
Mujeres y niñas, desde los seis años de edad, son secuestradas o enganchadas para después ser vendidas una y otra vez hasta que dejan de ser un negocio para sus captores. De los casos que atiende la coalición por año (2015 de agosto de 2012 al mismo mes de 2013), en 70 por ciento estuvieron involucradas bandas dedicadas originalmente al trasiego de drogas y en 5 por ciento, las víctimas fueron asesinadas.
Norma Negrete, directora en México de la organización internacional ECPAT (Fin a la Explotación Sexual Comercial Infantil, por sus siglas en inglés), explica que también a las embarazadas las amenazan con quitarles o hacerle algo a su hijo para que sigan trabajando para ellos.
Añade otra práctica de explotación que se ha generalizado en los últimos años: el servicio de prostitución al que son forzadas niñas y mujeres en los reclusorios del país, donde están presos los capos o integrantes del narco. “Todo esto ocurre sin que nadie haga nada. Ante esto hemos sido miopes”.
SATANISMO
El mismo gobierno federal dejó entrever posibles ritos satánicos en los cárteles de la droga. Alfredo Castillo reveló que posiblemente Los Caballeros Templarios se comían el corazón de niños en un acto de iniciación. Pero esta no es la primera vez que se mencionan acontecimientos de este tipo.
El periódico La Crónica, expone que se han encontrado cadáveres de hombres degollados, con signos de tortura a quienes se les extrajo varios litros de sangre. Los asesinos les vaciaron las venas con jeringas y, en otros casos, dejaron escurrir la sangre en frascos de mermelada.
Lo anterior es una variante del narcotráfico en Nuevo Laredo: el narcosatanismo. En entrevista con Crónica, Enrique Sánchez, quien se encuentra preso porque degolló a una mujer siguiendo el mismo rito: vertió su sangre en un vaso; se autodefine: “Soy el brujo número dos”. Según el mismo interno, el número dos es Constanzo, quien el 9 de abril de 1989 asesinó en una finca de Matamoros a 12 personas, a quienes sacó el corazón y el cerebro en lo que se puede considerar el destape del narcosatanismo en México. “Uno de los ritos más tristemente célebres del narcosatanismo es el de un cadáver al que los “brujos” amputaron las piernas y extirparon el cerebro, y con parte de su columna vertebral fabricaron un alfiler de corbata que le servía de amuleto al líder de un grupo narco”, señala el medio.
“En estos momentos la Procuraduría General de la República tiene pruebas de que los narcotraficantes, principalmente el cártel del Golfo, recurren a “brujos” para lograr que sus cargamentos crucen sin problemas la frontera. Pero tres lustros después del caso Constanzo, Nuevo Laredo se está convirtiendo en un escenario casi similar a aquella finca Matamoros: hace tres semanas apareció en La casa blanca un cadáver con huellas de narcosatanismo”.
“El último cadáver que encontraron estaba amarrado. Le habían hecho un corte en el cuello y le intentaron sacar el ojo izquierdo. Ya se había desangrado, le cortaron aquí”, cuenta a Crónica uno de los policías que acudió a la escena del crimen. Hasta hace poco, añade el reportaje, la Procuraduría General de la República y las autoridades municipales habían encontrado que los narcotraficantes, principalmente el cártel del Golfo, estaban recurriendo a “sacerdotes en palería” para que sus cargamentos cruzaran sin problemas la frontera.
En casas de narcotraficantes las autoridades también han encontrado altares con velas negras como culto a la “Santa Muerte”, ente considerado por la religión cristiana como una figura satánica.
LOS MÁS SANGUINARIOS
El más violento de los cárteles de la droga son los Zetas. Funcionarios estadounidenses lo llaman “el cártel más avanzado tecnológicamente, sofisticado y peligroso de drogas que opera en México”. Sin embargo, este cártel fue formado por las fuerzas de seguridad mexicanas entrenados por las fuerzas especiales de Estados Unidos en la Escuela de las Américas en Fort Benning, Georgia, y en Fort Bragg, Carolina del Norte; asegura un artículo publicado por el periodista Nicolas J. S. Davies.
Los Zetas nació a finales de los 90 formado por militares de élite desertores y en la actualidad se considera el grupo de narcos más sanguinario de México. Una poderosa banda que extiende sus lazos por varios países, mediante rutas que les permiten moverse desde Guatemala hasta la frontera con Estados Unidos. Una organización criminal que en seis años ha causado alrededor de 60 mil muertos
Miguel Ángel Treviño, alias “El Z-40”, el capo detenido a mediados de julio del año pasado, llegó hasta la jefatura del grupo más temido del narcotráfico en México, Los Zetas, empleando algunas de las prácticas más violentas que se hayan conocido en las luchas entre los cárteles mexicanos.
Otros de los nombres que han puesto al crimen organizado entre los más sanguinarios del mundo están Santiago Meza López, conocido como ‘El Pozolero’, debido a la forma que eligió para deshacerse de los cuerpos de sus víctimas. Se estima que ‘El Pozolero’ se deshizo de unos 300 cuerpos en tambos de ácido. Todos eran deudores o sólo enemigos de Teodoro García Simental, alias ‘El Teo’ o ‘El tres letras’, capo del cártel de Arellano Félix. Meza hacía este trabajo por una paga semanal de 600 pesos mexicanos.
A su vez, Teodoro García Simental, jefe del cártel de Tijuana, fue conocido como el hombre más violento de Baja California. Los 300 cuerpos que eliminó ‘El Pozolero’, fueron asesinados por él o sus sicarios.
Entre los asesinos más crueles está el caso de Edgar “El Ponchis”, de sólo 14 años. Buscado varios meses por las autoridades por sus asesinatos y decapitaciones (varias fueron filmadas), cuando lo atraparon dijo que cometía los crímenes por encargo del cártel del Pacífico Sur, que lo había secuestrado tres años antes.
Conocido como un sicario despiadado está Edgar Valdez Villarreal, alias ‘La Barbie’, quien nació en Texas pero es de origen mexicano. Se cree que su primer crimen lo cometió a los 19 años, cuando atropelló a un consejero escolar con su automóvil. ‘La Barbie’ era un aliado de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán.
Mientras, Heriberto Lazcano Lazcano, alias ‘El Lazca’, ‘El Verdugo’ o ‘Z-2′, primero lideró el brazo armado del Cártel del Golfo, antes de abrirse camino propio cuando fundó el cártel de ‘Los Zetas’. Desde su origen, el cártel de Los Zetas ha sido uno de los más sanguinarios de la historia. Se presume que muchos crímenes correspondieron a la propia mano de ‘El Lazca’. Una de las últimas matanzas de Los Zetas fue el ataque al casino de Monterrey, que dejó 52 muertos.
Flavio Méndez Santiago, alias ‘El Amarillo’, es otro de los fundadores y líderes de ‘Los Zetas’. Fue detenido, considerado como uno de los 37 delincuentes más peligrosos de México. Eduardo ‘El Coss’ Costilla también es conocido como ‘El Señor de la Guerra’ en Tamaulipas, su zona de acción. El Coss fue uno de los pioneros en el secuestro y extorsión de indocumentados tanto centroamericanos como sudamericanos. A él se le adjudica masacre de Tamaulipas, descubierta en abril de 2011, en la que se encontraron 72 inmigrantes en una fosa, asesinados de manera cruel y despiadada.
No obstante, según información reproducida por varios medios de comunicación y portales de internet, “si habría que determinar cuál es el cártel más sanguinario, no hay duda que es La Familia Michoacana. Esta organización explica que ‘mata a quien merecer morir’ y se justifica en ‘la justicia divina’. La primera vez que fueron noticia, arrojaron las cabezas de cinco personas en un boliche”.
Con información de Agencias.
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