El cantar en  idioma  ajeno ayuda a aprenderlo, según un estudio dirigido por la psicolingüista portuguesa Fernanda Ferrera y difundido hoy por la Universidad de Carolina del Sur.

La familia de Ferreira emigró de Portugal a Canadá cuando ella era muy joven y allá, al igual que muchos niños canadienses, aprendió francés en la escuela.

En un proyecto reciente, Ferreira ayudó a la estudiante de doctorado Karen Ludke a verificar la noción común de que el cantar en un  idioma  extranjero ayuda a que la persona aprenda y hable ese  idioma.

El estudio ofrece las primeras pruebas experimentales de que el cantar puede facilitar el aprendizaje de frases asociadas de corta duración en un  idioma  desconocido para la persona, y en este caso fue el húngaro.

“Ésta es una conclusión importante”, señaló Ferreira.

“Aprender un  idioma  puede ser difícil y, sin embargo, con la creciente internacionalización y globalización es cada vez más y más importante que las personas puedan comunicarse en más de un  idioma “, añadió. “Todo lo que podamos encontrar que facilite el aprendizaje de un  idioma  puede ser muy útil”, agregó.

A los 66 participantes del experimento, todos ellos adultos, se les asignó, al azar, una de tres condiciones de aprendizaje que consisten en escuchar y repetir: hablar, el hablar en ritmo o el canto.

Los que cantaron mostraron un desempeño general superior en una colección de exámenes de húngaro después de un período de aprendizaje de quince minutos, comparados con los participantes que hablaron y los que hablaron con ritmo.

Las diferencias en el desempeño no se explicaron por factores como la edad, el género, el estado de ánimo, la capacidad de memoria fonológica o el talento e instrucción musicales.

Los resultados indican que un método de “escuchar y cantar” puede facilitar la memoria verbal para frases en un  idioma  extranjero.

El artículo señala que se eligió el húngaro debido a que es un lenguaje desconocido para los participantes y debido a sus diferencias muy claras con idiomas romances más conocidos (como el español o el francés) o los de raíz germana (alemán y holandés).

“Como psicóloga experimental, yo vi los resultados con un poco de escepticismo”, comentó Ferreira, quien añadió al experimento el habla rítmica, para diferenciar entre el canto y el ritmo, una característica que no es única de la música.

“Nuestra comprobación de que la condición de canto resulta en un desempeño superior en el aprendizaje de un  idioma, aún comparada con el habla rítmica, claramente ratifica que el canto tiene beneficios únicos”, señaló la investigadora.

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