En el velorio, además de los perritos y sus dueños, que fueron a solidarizarse con su dueño, se escuchaba la canción Yo te extrañaré de Tercer Cielo, decenas de personas, algunos
en compañía de sus perritos asistieron al velorio del perro Brownie en Ceiba.
Decenas de personas, algunos en compañía de sus perros asistieron hoy al velorio del perro Brownie en Ceiba Puerto Rico, quien fue sepultado a eso de las 3:50 p.m. en el patio de la funeraria Ceiba Funeral Home.
Don Eusebio Carrasco, el “papa” adoptivo del perrito, dio el duelo, como parte de su mensaje le solicitó al pueblo que “cuiden sus animales, hoy se han llevado un pedazo de mi alma” publica Primera Hora.
El anciano no pudo terminar de hablar y se echó a llorar desconsoladamente, mientras el público presente lanzó flores anaranjadas a la fosa que será decorada posteriormente con un recipiente similar al que Brownie utilizaba para comer.
Su lápida, se agregó, llevará como mensaje el mismo de la tarjeta de recordatorio que se les ofreció a los asistentes: “Fuiste mi consolador en todos los momentos difíciles, en momentos de llanto secaste mis lágrimas, jugabas conmigo y me acariciabas con tus patitas, por eso eres, fuiste y siempre serás especial para mí…”.
Don Eusebio aseguró que a raíz del funeral de Brownie creará un plan especial para velatorios de mascotas, los precios por el servicio fúnebre podrían fluctuar entre mil quinientos y 2 mil dólares.
Multarán a funeraria
El dueño de Ceiba Funeral Home, Eusebio Carrasco, se enfrenta a una vista administrativa y a una posible multa de 5 mil por velar a su perro sin embalsamarlo, sin tomar medidas de salubridad y sin consultarle a nadie.
Inspectores de Salud Ambiental irán esta misma semana a visitarlo para corroborar si tiene sus permisos de uso y operación de la funeraria al día, informó el secretario auxiliar de Salud Ambiental, Carlos Carazo.
El galeno dijo a Primera Hora que para realizar el inusual velatorio el dueño de la funeraria y de la mascota “tenía que pedir una dispensa al reglamento”.
“Es una cuestión de ley y orden, si uno de estos operadores empieza a hacer estos velatorios novedosos lo próximo es que alguien más va a querer hacer algo más novedoso todavía, pero todo esto se sale de lo que se espera que sea un ambiente salubrista”, expresó.
Para Carazo las funerarias son lugares donde se viven momentos tristes y difíciles tras la muerte de un ser humano, además, indicó que el Reglamento General de Salud Ambiental 135 del 25 de noviembre de 2008 es bien abarcador y en ningún momento contempla a las mascotas, por lo que se debe entender que no está permitido velarlas en el mismo lugar que a las personas.
“Me gustaría hacer un llamado a los operadores que son profesionales, que son licenciados, y que son certificados por nosotros, a llevar a cabo este trabajo manteniendo el grado de seriedad hacia el trabajo que hacen, ponerse a trabajar con otras especies le quita seriedad al proceso y eso no les conviene para que su profesión sea apreciada”, declaró el secretario auxiliar.
A su juicio, es poco probable que se hubiese desatado un foco de infección en el lugar a pesar de que era evidente que el animalito ya comenzaba a botar sus fluidos, ya que la mayoría de las enfermedades y bacterias necesitan un ser vivo para que se transmitan.
Mientras, el presidente del Colegio de Veterinarios, Ernesto Casta, también mostró preocupación sobre los riesgos de salud a los que estuvieron expuestas las personas que se acercaron a Brownie y recordó que existen otras alternativas para disponer de una mascota.
“Como veterinario no me sorprende el velorio en el sentido de que vemos hasta dónde pueden llegar dueños cuando se trata del cuido y de la muerte y lo que hacen por sus mascotas, pero hay un aspecto de salud que pudiera representar un peligro”, indicó al tiempo en que aclaró que hablaba a título personal.
Casta dijo que el Colegio aún no tiene una posición sobre esta práctica, pero que espera que se discuta el tema.
Los dueños de mascotas tienen la opción de la cremación, cuyos precios varían entre cien y cuatrocientos dolares, según el tipo y el peso del animal, o enterrarlo en una propiedad siempre que no haya corrientes de agua cercanas.