Investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Indiana, en Estados Unidos, desarrollaron un método basado en la identificación de biomarcadores en sangre mediante el cual se podría predecir el riesgo de suicidio en pacientes psiquiátricos.
En un estudio publicado en la revista Molecular Psychiatry, el equipo científico apunta a que los biomarcadores (SAT 1, PTEN, MARCKS y MAP3K3) fueron encontrados en niveles significativamente altos en la sangre tanto de pacientes con trastorno bipolar y pensamientos suicidas como en un grupo de personas que se habían suicidado.
Durante un periodo de tres años, Alexander B. Niculescu III, autor principal del estudio, y sus colegas, siguieron a un grupo de pacientes diagnosticados con desorden bipolar, realizando entrevistas y tomando muestras de sangre cada tres a seis meses.
En un subgrupo concreto, los análisis de sangre fueron más variados, ya que estas personas reportaron un cambio dramático: de ausencia de ideas suicidas a una fuerte ideación suicida. Se identificaron diferencias en la expresión génica entre los bajos y altos estados de pensamientos suicidas y sometieron estos hallazgos a un sistema de análisis genético y genómico que identificó y priorizó los mejores marcadores para la validación cruzada con otras líneas de pruebas.
Los investigadores encontraron que el marcador SAT1 y una serie de otros marcadores aportaban la señal biológica más fuerte asociada con pensamientos suicidas. Después, para validar sus hallazgos, en colaboración con la oficina del forense local, analizaron muestras de sangre de víctimas de suicidio y encontraron que algunos de los mismos marcadores estaban significativamente elevados.
Asimismo, analizaron los resultados de las pruebas de sangre de dos grupos más de pacientes y encontraron que los altos niveles de biomarcadores en sangre estaban correlacionados con futuras hospitalizaciones por intento de suicidio, así como con ingresos que habían ocurrido antes de los análisis. «Esto sugiere que estos marcadores no solo reflejan un estado actual de alto riesgo, sino que podrían predecir el riesgo a largo plazo» señala el doctor Niculescu.
Futuros estudios con mujeres
Aunque está convencido de la validez de estos biomarcadores, el autor principal del estudio reconoce que uno de sus límites es que todos los participantes del estudio eran varones. “Podría haber diferencias de género. Nos gustaría llevar a cabo estudios más amplios, normativos, en la población general”, asegura.
Además de extender el estudio a las mujeres para comprobar si entran en juego los mismo y otros marcadores, el doctor Niculescu y su equipo planean llevar a cabo una investigación que incluya otros grupos, con personas que presentan un perfil de suicida menos impulsivo, más deliberado y planeado.
“Estos marcadores parecen ser buenos para comportamientos suicidas en hombres con trastornos bipolar o que cometen suicidios de forma impulsiva. En el futuro, queremos estudiar los factores riesgo clínicos y sociodemográficos, junto con nuestros análisis de sangre, para incrementar nuestra capacidad de predecir el riesgo”, explica.
El autor reconoce que el suicidio es un asunto complejo en el que influyen no solo los problemas psiquiátricos y de adicciones que hacen a las personas más vulnerables, sino “cuestiones existenciales relacionadas con la falta de satisfacción con la vida, la falta de esperanza en el futuro, no sentirse necesario, y factores culturales que hacen que el suicidio parezca una opción”.
El doctor Niculescu espera que estos biomarcadores, junto con otras herramientas, incluyendo las pruebas neuropsicológicas y listas de control socio-demográficas, que actualmente está desarrollando su equipo, en última instancia, puedan ayudar a identificar a las personas que están en riesgo, lo que lleva a la intervención preventiva, asesoramiento y a salvar vidas.