Edgar Jiménez Lugo cometió su primer crimen a los 11 años de edad, según declaró en una entrevista que le hicieron el día de su detención al intentar abordar un avión junto con sus dos hermanas. Desde entonces se dedicó a torturar y ejecutar personas por instrucciones de “El Negro”, ambos miembros del Cártel del Pacífico Sur.
Utilizaba cuernos de chivo y armas calibre 45, como herramientas de trabajo. Su salario ascendía a 2,500 pesos semanales, además de droga para su consumo personal. Durante el tiempo que permaneció en internación sólo fue visitado por una tía, una de sus hermanas y dos de sus sobrinas.
Según trascendió, en 25 días el menor podría quedar en libertad, aunque se prevé, “un programa pos internamiento, para salvaguardar su integridad física y evitar que sea parte de los adolescentes que cumplieron su sentencia y fueron asesinados”.
En un análisis del adolescente según publicó el Diario de Morelos, de acuerdo con los parámetros de la Guía Latinoamericana de Diagnóstico Psiquiátrico (GLADP), al ser sentenciado el menor fue calificado como una persona con conducta cruel y despreocupada.
INESTABILIDAD EMOCIONAL
La prueba reveló que Édgar, alias “El Ponchis”, sufre de un trastorno disocial de personalidad y es emocionalmente inestable, por lo que no puede entablar relaciones duraderas con las personas.
COMPORTAMIENTO NEGATIVO
El comportamiento de Édgar no se modifica fácilmente a través de la experiencia adversa, es decir que no cambia su conducta por medio de un castigo o pena, por lo que no tiene respeto por las figuras de autoridad.
TRASTORNOS DE CONDUCTA
De acuerdo con la prueba GLADP, el menor es desobligado socialmente, es decir que no sigue los patrones normales de conducta, como ir a la escuela, no tiene respeto por las autoridades y carece de sentimientos.
FRUSTRACIÓN
El estudio reveló que el menor es una persona que se frustra con facilidad y que ante ello tiende a culpar a otros individuos por sus actos, o cuando le sale algo mal.
CONCLUSIÓN
El menor tiene una cruel despreocupación por los sentimientos hacia las demás personas, es irresponsable con las normas y obligaciones sociales e incapaz de sentir culpa por conductas antisociales.
DECLARACIÓN
El psicólogo forense declaró que el contexto donde vivió y se desarrolló el adolescente fue un factor determinante en la conducta del menor, quien es irresponsable, y tiene una actitud marcada de desprecio por las normas.

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