Eventualmente el estado inconveniente en el que se presentan a recibir los servicios médicos los usuarios del sistema de salud, puede derivar en eventos inesperados en donde la violencia se hace presente. Tal es el caso de la comunidad en Suchitlán, en donde los altos índices de alcoholismo y drogadicción presente en la población son el detonante para que los pacientes cambien su estado apacible en personas violentas en contra del personal médico. Ese nosocomio se encuentra sin el resguardo del personal de seguridad necesario con el que debería contar. En el contexto del país en donde muchos médicos y enfermeras han sido violentados dejar sin seguridad estos centros de salud representa un riesgo muy alto no solo para los trabajadores, también para los usuarios.

La gráfica que aquí se presenta es un “cristalizo” en el Hospital Regional Universitario, uno de los usuarios de salud en un momento de ira rompió el cristal.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *