El municipio de Apatzingán, Michoacán, es la joya de la corona tanto de los Caballeros Templarios como de los grupos de autodefensa michoacanos. Los primeros han tenido como bastión el citado municipio desde su inicio como cártel, mientras que los segundos saben que al controlar la seguridad de esa comunidad, además de golpear un centro vital de los Templarios, resolverían una serie de dificultades que actualmente enfrentan en la zona de tierra caliente michoacana.
El vocero del Consejo General de Policías Comunitarias y Autodefensas de Michoacán, Estanislao Beltrán, asegura que están a 8 minutos de tomar Apatzingán, pero no dijo qué día o en qué momento sucederán esos minutos. Mientras tanto colocan barricadas en las rancherías y poblados que rodean al municipio.
Aunque las fuerzas federales se encuentran en ese lugar, Beltrán afirma que la solicitud de la gente de pueblo es que asuman el control de la plaza porque la seguridad no está garantizada por los militares o policías federales. De hecho la zona es intransitable para los lugareños. Nadie que sea ajeno a Apatzigán puede cruzar el municipio porque es ejecutado, a la vez que los oriundos evitan salir sobre todo si han tenido alguna relación, aunque sea indirecta, con los Templarios, pues temen ser víctimas de alguna revancha por parte de algunos integrantes de las autodefensas, muchos de ellos afectados por el cártel michoacano.