La sangre del próximo santo de la Iglesia Católica, Juan Pablo II, estaba resguardada en una iglesia ubicada en la provincia de Italia, justo a las faldas del monte Gran Sasso y había estado conservada ahí desde los años ochenta del siglo pasado, década en que el fallecido pontífice  sufrió el intento de asesinato en la Plaza de San Pedro.

 

El presidente de la asociación cultural San Pedro, Pasquale Corriere, precisó que se trataba de una ampolleta con una muestra de sangre del llamado “santo padre”, Karol Wojtyla, el polaco más popular en México en épocas recientes.

 

Es la segunda vez que roban la sangre de Juan Pablo II, la primera vez ocurrió en 2012, cuando era transportada en una mochila por sacerdote. Los ladrones la abandonaron y fue recuperada.

 

Sin embargo, esta vez los investigadores no la han encontrado y al mismo tiempo se les ha ocurrido mencionar que posiblemente haya intenciones “satánicas” en este hurto.

 

En total son tres reliquias con sangre del ahora beato y futuro santo de la iglesia católica. La policía está dando gran importancia a este caso y ha dispuesto 50 carabineros rastreando en la periferia cercana al santuario donde fue robada la sangre.

 

La montaña del Gran Sasso fue uno de los lugares amados por Juan Pablo II.

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