Caracas. Leopoldo López, líder del opositor partido Voluntad Popular y requerido por la justicia venezolana, que lo acusa de la muerte de tres personas en protestas callejeras, se entregó este martes a la Guardia Nacional Bolivariana en una plaza de Caracas en la que se encontraban miles de sus seguidores.
López, del que no se sabía su paradero desde hacía una semana, apareció en torno al mediodía en la Plaza Brión, en el sector opositor de Chacaito (este), lanzó un breve discurso ante sus seguidores y se entregó a los guardias, que lo escoltaron hasta subirlo a un camión de esa unidad en medio de un gran alboroto y cobertura mediática.
López descartó marchar, como estaba previsto, afirmando que lo hacía para evitar hechos de violencia.
“Tenía opción de irme, pero no me voy a ir de Venezuela nunca. La otra opción era quedarme escondido en la clandestinidad y no tenemos nada que esconder”, dijo López ante miles de sus seguidores poco antes de caminar hacia un cordón policial, que atravesó para entregarse a las autoridades.
Agregó que se presentaba “ante una justicia corrupta” y destacó que si su arresto permite a “Venezuela despertar definitivamente y para que los venezolanos que queremos el cambio, mi encarcelamiento valdrá la pena”.
“Les ruego que cuando yo pase y me entregue, les pido por favor que tengamos prudencia, sin confrontación”, dijo López, quien megáfono en mano y sobre el pedestal de una estatua se dirigió a los manifestantes, muchos de ellos estudiantes.
“No arriesgaré a nadie no caigamos en violencia”, agregó. Seguidamente avanzó y se montó en un vehículo blindado de la Guardia Nacional.