Algunos organismos calculan en 86 mil los niños y jóvenes de entre 12 y 17 años vinculados al crimen organizad en México.
Jóvenes-niños que hoy tienen un arma en la mano. Los niños de la calle o de familias desintegradas, en su búsqueda de un sentido de pertenencia, representan carne de cañón barata. Comienzan de halcones, luego de mensajeros, luego de atracadores, luego de secuestradores, luego de sicarios y luego de jefes.
Todos en un engranaje imparable.
Sin trabajo ni escuela. Ninis les llaman los de cuello blanco. Listos para ser fieras que jalen un gatillo.
No han conocido otra cosa que el abandono, el hambre, chingadazos, falta de amor absoluta, en fin, sin oportunidades.
Ahí están: pre-humillados y pre-ofendidos. Y el gobierno mexicano no abe ni quiere saber qué hacer con ellos. ¿Nosotros sí?
Teatro Hidalgo 31 julio 20:30 horas