Colima, México.- “No vamos a regresar a Aquila hasta que nos muestren garantías de seguridad”, afirmó Juan Carlos Martínez Ramos, uno de los integrantes de las más de cien familias desplazadas de la comunidad de Aquila, Michoacán, luego de que este día se dio a conocer que la madrugada de este miércoles el ejército y la policía de ese estado realizaron un operativo en donde se logró la detención de al menos 28 integrantes de la policía comunitaria y del grupo de autodefensa apostados en ese lugar.
Tras el operativo, los habitantes de esta comunidad que desde hace casi tres semanas viven refugiados en el estado de Colima, celebraron el hecho de que se busque retomar el control en Aquila, en donde un grupo armado tiene bajo control a los más de 3 mil 500 habitantes del lugar.
En entrevista, Martínez Ramos señaló que para poder regresar a Aquila, “necesitamos que el gobierno tanto de Michoacán como de Colima, nos autorice y nos digan que ya es seguro regresar a nuestros hogares, porque podemos ir nosotros ahorita y qué va a pasar si por ahí está uno de esos malandrines del crimen organizado y cualquiera de nosotros puede por ahí quedar y vamos a esperar que el gobierno del estado de Michoacán y también al de Colima nos diga que podemos regresar”.
Reunidos en el patio trasero de una casa ubicada en la comunidad del Chanal, municipio de Colima, los integrantes de por lo menos 8 familias celebran las acciones que las autoridades federales y estatales están llevando a cabo en su lugar de origen, manifestando la esperanza de poder regresar.
“Nuestras familias nos están diciendo que sí hay mucho movimiento del gobierno, de policías, hay mucho movimiento, pero nosotros hasta que no nos digan que podemos ir, vamos a ir. A ver cómo vamos a encontrar, porque va a estar todo destruido y las casas sabemos que entraron a robar y los carros los destruyeron y no sé qué tantas cosas malas que hicieron”.

Nos amenazaban verbalmente y nos torturaban
Juan Carlos Martínez Ramos señaló que de las personas que viven actualmente en el estado, hasta el momento, ninguno ha sufrido lesiones o agresiones físicas, sin embargo, la tortura era verbal y psicológica y era a través de amenazas que los hacían vivir con miedo.
“cuando ya nos agarraron en Aquila, sí sufrimos, porque fui uno de los que agarraron, pero ya acá estamos más tranquilos, a mí me hicieron agresiones verbales, me estuvieron torturando con amenazas pero hay compañeros que sí los torturaron físicamente con una chicharra de esas que utilizan para el ganado con electricidad, se las pegaban a cada momento”.
Por esa misma situación reiteró que no regresarán, porque incluso, el lugar en donde tenían su campamento era a un costado de la escuela primaria del lugar, “no vamos a mandar a los niños a la escuela el lunes cuando todavía no sabemos nada, si todavía hay gente del crimen ahí o todavía está libre y hasta que el gobierno no nos diga, vamos a regresar, esperemos que sea muy pronto porque queremos regresar a nuestras casas”.

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