MIACATLÁN, Mor.- Al menos en tres lugares diferentes, las familias paterna y materna de Edgar Tamayo Arias se reúnen este miércoles para hacer oración y esperar la hora marcada para la ejecución con inyección letal a la que será sometido el morelense, preso en el estado de Texas desde 1994 por el asesinato de un policía.

 

Conforme avanzó el día, los pobladores de esta comunidad del surponiente del estado de Morelos se fueron poniendo de acuerdo para orar y esperar juntos el momento que determine la línea entre la vida y la muerte de Tamayo, cuyos padres, hermanos e hijas logró ver en las últimas horas.

 

Entre los familiares, pero básicamente entre las primas y tías de Tamayo, priva un sentimiento de impotencia y dolor por la suerte que corrió su familiar; sin embargo, aún tienen la esperanza de que suceda un milagro.

 

Susana Tamayo, prima de Edgar, recuerda que para irse a Estados Unidos, Tamayo tuvo que dejar de estudiar, pero deja claro que el caso que lo mantiene en la cárcel no corresponde al estilo de vida que él tenía en su pueblo: Nunca hubo queja de él, que peleara, no ofendía, acotó.

 

“Es horrible (saber que está sentenciado a muerte). Nosotros no quisiéramos que le hicieran nada, y ojalá algo pasara y él esté bien”, declaró. 

Por su parte, otra de sus primas, Mirna, acota: “Él se fue a Estados Unidos, solo. Edgar nunca peleaba o portaba armas, por eso extraña que digan lo que dicen (del homicidio del policía)… Debe ser un tirador profesional para haberle causado la muerte al policía”, expresa. 

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