Colima, México.- En su artículo “Huellas musicales de la violencia: el “movimiento alterado” en México”, el profesor en el programa de Posgrado de Maestría en Administración Pública en el Instituto de Administración Pública del Estado de Hidalgo, Juan Rogelio Ramírez Paredes, desmenuza desde el punto de vista sociológico la relevancia de la relación que se establece entre la sociedad y la música que ésta escucha, mediante la cual se “generan valores, creencias, aspiraciones, sentidos y prácticas”.
Así mismo, describe los factores que ayudaron a consolidar en México la cultura de la violencia, al grado de llegar no solo a su “normalización” sino hasta su evidente apología y el nacimiento conceptual de lo que él denomina “estética de la violencia”, que de manera desafortunada se apoya en “el placer que genera la percepción contemplativa del sufrimiento ajeno”.
Además, enumera los distintos subgéneros que surgieron con base en los corridos de la Revolución, pasando por los corridos “pesados” y terminando en la degradante cantaleta del “Movimiento Alterado” que convierte en placer matar, cercenar y torturar.
El Movimiento Alterado, escribe Juan Rogelio Ramírez: “convierte su discurso apologético de la violencia en una mercancía que circula por todos los medios posibles y busca hacer, de los escuchas, consumidores. En sus conciertos es posible observar un predominio de gente joven, mayoritariamente de sectores populares. Normalmente, la audiencia tiene un equilibrio sexual cuantitativo. Su forma de baile no difiere de la tradicional, aunque es relativamente común ver bailar a hombres jóvenes solos, casi siempre ebrios. Cuando es así o escuchan la audición, entreveran en su baile o escucha ademanes de cortar cartucho, ponerse la bazooka al hombro, llamar al celular, fajarse la pistola al cinto, cortar cabezas, disparar armas cortas o largas. Se mueven y caminan de manera enfática y agresiva, siguiendo la letra de las canciones, las cuales más que cantarlas, las gritan. Puede existir consumo de marihuana, pero de lo que se abusa de modo deprimente es del alcohol.20 Las formas de relación varían regionalmente. Sin embargo, suele ocurrir que, en los conciertos masivos, los propios asistentes se arrojen vasos con cerveza o diversos objetos, peligrosamente, de un lado a otro de la muchedumbre, en el momento de la audición”.
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Huellas musicales de la violencia: el “movimiento alterado” en México