**Efraín Naranjo anota que valdría la pena que cada asunto se pudiera documentar para estar en condiciones de poner una denuncia y exigir justicia, reparación del daño y por otro lado la sanción correspondiente a la persona amenazadora que infringió la legalidad.
Colima, México (16 de julio de 2013).- Aunque aclara que es importante ver caso por caso para confirmar si hubo uso faccioso del poder, el presidente del Comité de Derechos Humanos No Gubernamental en el estado, Efraín Naranjo Cortés, destaca que lo sucedido a finales del año pasado en la colonia Lomas Verdes en la ciudad de Colima, cuando policías vestidos de civiles golpearon a los vecinos que se oponían a la construcción de un templo en el jardín, tiene un tono más fuerte.
“Un caso que me recordó el manejo inadecuado del poder, no faccioso, yo diría criminal, fue lo que sucedió en Lomas Verdes con golpeadores, por ejemplo”, enfatiza al señalar que valdría la pena que cada asunto se pudiera documentar, “de tal forma que ‘papelito habla’ y estuviéramos en condiciones de poner una denuncia y exigir justicia, reparación del daño y por otro lado la sanción correspondiente a la persona amenazadora, que infringió la legalidad”.
En días pasados el presidente del Colegio de Abogados Penalistas en el Estado de Colima, Mario García Solórzano, expuso para Avanzada que con la detención de un diputado local, la amenaza a otro legislador por supuesta difamación, las intimidaciones al director de un medio local de encarcelar a su hijo por estar expresándose en contra del gobierno, además del hostigamiento y amenazas de muerte a jóvenes que protestaban por la ‘imposición del presidente Enrique Peña’ en el centro de Colima; “pareciera que con este tipo de acciones que se llevan a cabo el gobierno local hace uso faccioso del poder, lo cual es reprobable y negativo”.
Naranjo Cortés anota que sí ha habido la intimidación a través de las llamadas de teléfonos a los jóvenes disidentes, definitivamente es un manejo ilegal amenazante debido a que no se puede convencer a la gente con amenazas, es un delito y lo puede cometer el gobierno, advierte.
Sobre si se practica en Colima el uso faccioso del poder, insiste en que habría que ir caso por caso para encontrar elementos concretos. Subraya que hablar en lo general, en términos de presos políticos, recuerda la represión contra don Chava Domínguez en los ochentas y a doña Geña en Suchitlán, “ella sí fue una presa política, se opuso a la venta de parcelas ejidales mediante engaños a los campesinos oriundo analfabetas, pobres, necesitados; creo que fue el último caso”.
–¿Podemos descartar que se dé actualmente el uso faccioso del poder?
—Hay casos concretos que tendríamos que denunciar —responde el defensor de los derechos humanos—. A mí me queda claro por ejemplo que grupos como los que golpearon a los jóvenes en campaña Peña Nieto, ahí me recordó claramente el ’68, el ’71 (…) Los porros y golpeadores de los setentas continúan en Colima, están vigentes, con nuevas caras.
Finalmente, Efraín Naranjo llama a presentar denuncias en caso de que alguien haya sido víctima del uso faccioso del poder para que se le lleve un proceso justo y se sancione a los culpables.