El amor es tomado, por la mayoría, como un tema meramente íntimo, pero la empresa Consultores en Administración y Políticas Públicas (CAPP) recientemente dio a conocer un breviario donde investiga si el amor debe ser un asunto público. Entrevistado al respecto, director de la citada empresa, Abel Palomera Meza, explicó para Avanzada que los resultados indican que el amor realmente tiene repercusiones sociales.
“Tan claro como decir que mientras más amor haya en la sociedad, mientras más permeado esté el tema, mejor va a estar en todos los términos: políticos, culturales, económicos. La relación entre las personas, la forma de conducirnos, de comunicarnos, será mejor, y si hablamos de desarrollo humano, de felicidad o cualquier tema, está relacionado e influye mucho”.
Pero si, por el contrario, indica, el amor no es un tema que permea en la sociedad, significará entonces que está influida por el odio, la antítesis del amor. Esto es posible detectarlo, porque hay síntomas, “que nos pueden llevar a saber si existe amor u odio en determinada sociedad”.
Uno de los parámetros es el grado de los actos criminales; es decir, la intensidad de éstos reflejan que hay mucho odio: “Recuerdo el caso de la niña asesinada en Tecomán, es un caso de odio sin medida, nos habla de que la sociedad puede resistir eso. La gente revisa los medios, los lee y nada más, no se indigna, no sucede algo más allá de la indignación personal, eso nos habla de que la gente puede trabajar, puede vivir con el odio que existe en la sociedad y nosotros creemos que es un problema”.
No obstante, Palomera Meza afirma que entre los resultados de la investigación de CAAP encontraron que estadísticamente los colimenses somos muy amorosos, indicios de que en Colima sí hay amor. El contraste está en que no hay políticas públicas, “ni intención de generarla, con respecto al amor, ninguna idea propuesta o forma de promover el amor en términos de políticas públicas, encontramos que con anterioridad hubo esfuerzos en el DIF estatal, pero comenzaron a tomar el tema relacionado con la familia, tratar de unirla, pero de ninguna otra forma”.
Asevera que incluso la sociedad de Colima no lo ha pensado, no ha tenido la visión de que el amor es algo importante en términos públicos, solo se lo considera en términos personales, “desde el ámbito público nadie lo considera importante”, cuando, desde su punto de vista, el amor, “puede ser como un nivel más avanzado en políticas públicas: Se habla de éstas para combatir la pobreza, el desempleo, para resolver la inseguridad etcétera; en cierto momento se habló de políticas públicas para el bienestar social, la calidad de vida, creemos que el hecho de que existan o se promuevan para incentivar el amor en la sociedad puede ser un nivel más allá de lo que ya se ha hecho. Creemos que habrá un momento en el cual se estará hablando de eso”.
La empresa Consultores en Administración y Políticas Públicas decidió investigar al respecto, detalló, “porque tratamos de generar conocimientos diferentes, que no hay en otra parte, que no tiene el gobierno de Colima o la Universidad o sus tecnológicos o incluso el Inegi,  precisamente el tema del amor no ha sido investigado en ninguna parte y en México no mucho, solo desde el punto de vista de la psicología, pero nosotros hicimos un recuento de cómo estaba el tema del amor específicamente en Colima”.
Abundó en que hay estudios respecto a la felicidad, y que la tendencia es a lograr que exista felicidad, sin embargo asentó que este es un concepto con límites: “Se trata de un momento, es un estado de ánimo, no algo que puede existir en la sociedad a largo plazo, no es un sentimiento de largo alcance en los seres humanos, cuando el amor sí lo es”.
Los economistas –dijo– han querido construir un  ‘felizómetro’, en donde miden qué grado de felicidad tiene la sociedad, publican sus estudios que dicen cuáles son los países más felices del mundo, “pero no hay lógica porque al mismo tiempo que salen como países más felices del mundo aquellos que tienen buen desarrollo económico y nivel de vida, también salen felices países que viven condiciones precarias, como el caso de México, entonces resulta complicado generar políticas públicas porque no hay relación congruente de la felicidad con las variables económicas o sociales en la sociedad. En el amor sí podría haber”.

Consulta el breviario en este link:
http://www.tiendacapp.com/publico/a/?id=84

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