**Más que dinero, en estos primeros doce meses a los alcaldes les ha faltado creatividad, sensibilidad y estrategias, sostiene el representante del ‘Laboratorio Sociopolítico’, Héctor Gutiérrez **Existe la preocupación de muchos por la cuestión de la comunicación o publicidad, añade, “rubro en el cual difícilmente los ayuntamientos dejarán de gastar porque serían inexistentes”.

Colima, México (16 de octubre de 2013).- A un año de haber tomado protesta como presidentes municipales, en general parece que los ayuntamientos en la entidad están atados de manos para atender problemas de fondo y se dedican a realizar obras de relumbrón y a promover su imagen política, advierte Héctor Gutiérrez Magaña, representante de la organización ‘Laboratorio Sociopolítico’.
Mientras tanto, lo que es seguridad, empleo, transporte, pobreza, alimentación, etc., son temas en los que se acude al paraguas del gobierno estatal o federal. En lugar de promover políticas municipales y mayor autonomía, se recurre a la centralización, analiza el politólogo al identificar carencias en el trabajo que han realizado los alcaldes en los doce primeros meses de su administración.
“Es cierto que esto tiene que ver con una débil capacidad financiera, pero no debemos tomarlo como justificación total. El hecho de que haya deuda no significa que no haya dinero, pero sobre todo, ello no justifica falta de creatividad, sensibilidad y estrategias”, abunda el entrevistado al recordar que en el caso de Colima y La Villa aumentaron los salarios de los alcaldes, las calles siguen repletas de publicidad gubernamental, y hasta el momento no ha habido un reajuste importante en gastos administrativos que en muchas ocasiones son suntuosos. Sin embargo, cuando hay necesidad de realizar un proyecto nuevo se recurre a la frase de “no hay dinero”.
Al parecer Villa de Álvarez y Tecomán son los más asfixiados con este tema, añade, e incluso mantienen latente algún conflicto con trabajadores por adeudos. Por otro lado el ayuntamiento de Colima ha disminuido la deuda e incluso tiene capacidad para endeudarse más, y a Manzanillo se le aprobó un nuevo crédito.
“Son cuestiones tanto administrativas como políticas, casi en todos los municipios se reconocen las responsabilidades de los anteriores gobiernos con el déficit financiero pero no se promueven procesos de investigación a fondo y sanciones, entonces mientras la clase política no deje de protegerse difícilmente se resolverá la cuestión de los malos manejos financieros, que en realidad es el problema y no tanto la deuda”, pondera Gutiérrez Magaña.

“PAVIMENTAR 5 CALLES, SINÓNIMO DE BUEN GOBIERNO”

De cara a los próximos informes del primer año de gobierno de los alcaldes, el politólogo se cuestiona en función de qué podemos evaluar el trabajo de los ayuntamientos. “Si atendemos a sus cifras casi todo es avance, pero en las autoevaluaciones o informes hay muy poca autocrítica, los indicadores se convierten en metas y entonces pavimentar cinco calles es sinónimo de buen gobierno y crecimiento, firmar convenios de descuento con instituciones privadas es sinónimo de apoyo a la educación o reforestar es un indicador de cuidado al medio ambiente. Pero la cosa puede ser al revés y probablemente pavimentar más calles deteriora el nivel de vida, signar convenios con instituciones de educación privada mina el derecho a la educación y las reforestaciones ocultan la devastación ambiental”.
Es decir, lamenta, todos los gobiernos municipales siguen trabajando bajo los mismos esquemas de crecimiento y desarrollo, hay poca innovación, lo que sumado a la mala planeación y las políticas focalizadas y de corto plazo nos puede dar una idea de los conflictos sociales y políticos que vemos emerger principalmente en las ciudades, y relacionados sobre todo con el medio ambiente, la salud o la democracia.
Por poner un ejemplo, refiere, “apenas dos municipios tienen institutos de juventud y sus políticas son muy limitadas, poco articuladas y ancladas en esquemas muy viejos, hoy el ayuntamiento de Colima anuncia la creación de un instituto para el sector joven, vamos a ver qué novedad representa o si se repetirá el esquema que ahora es casi obsoleto”.

ADMINISTRACIONES GRISES

En este esquema de nuevas exigencias y poca innovación, “es que al menos en las principales ciudades (Colima, VdeA, Manzanillo, Tecomán) las administraciones luzcan grises, sobre todo cuando tenemos personajes como Federico Rangel, que llega a la presidencia con expectativas muy altas entre la opinión pública (principalmente priista) que lo etiqueta como candidato natural a gobernador, y entonces al no encontrar una política u obra con verdadero impacto comienzan las decepciones”, sostiene ‘Laboratorio Sociopolítico’.
De ahí la preocupación de muchos por la cuestión de la comunicación o publicidad, añade, “rubro en el cual difícilmente los ayuntamientos dejarán de gastar porque serían inexistentes. En este sentido probablemente Villa de Álvarez sea el caso más interesante, una fuerte campaña publicitaria le ha valido cierta imagen de proyección entre la ciudadanía pero pasa lo mismo, puedo eficientar la reparación de baches pero no evito su formación”.
Héctor Gutiérrez Magaña subraya que Manzanillo es un caso emblemático: hay conflicto con la construcción del túnel ferroviario, con la tala de árboles, con los intentos de privatización de playas. Además, es el único municipio donde el movimiento magisterial ha tomado (simbólicamente) la presidencia y se ha parado el tren de carga. “El deterioro de la ciudad y el nivel de vida son palpables, quien mayormente determina la modificación de esta ciudad es la federación y el gobierno estatal, incluso pudimos ver cómo Virgilio pasó de ser un opositor activo a un mediador pasivo en el tema del túnel, ¿Quién gobierna aquí?”.
Adelanta que en estos momentos no podemos hacer análisis puntuales de tal o cual presidente municipal, “no solo porque apenas vamos por un año de gobierno, sino porque carecemos de fuentes de diagnóstico y evaluaciones rigurosas que respondan a las necesidades actuales de las poblaciones, y los mismos ayuntamientos no las están promoviendo”.
Finalmente, el politólogo urge a los gobiernos municipales a tener otro esquema de desarrollo y de ciudad, descentralizar las políticas y articular contextos, pero sobre todo reformar lo que hasta ahora es el municipio, “nadie ha propuesto una reforma política en ese sentido, entonces seguiremos viendo ayuntamientos que gastan muchísimo en promocionar su imagen y en presumir obras de relumbrón, exageradas para parecer políticas transformadoras”.

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