Colima, México (13 de noviembre de 2013).- Las finanzas del estado siguen mal. Aún no hay obra pública, no se le ha pagado a los adultos mayores su pensión alimenticia desde hace más de medio año, las calles continúan en mal estado y encima el gobierno del estado no tiene recursos para apoyar a los ayuntamientos en los compromisos fin de año.
En medio de este contexto, es evidente que no ha funcionado el plan de austeridad anunciado por el gobernador Mario Anguiano Moreno meses atrás, sostiene el presidente de la Fundación Actitud 2000, Armando Quiñones; quien advierte que además ha faltado congruencia porque los funcionarios siguen recibiendo sueldos elevados mientras la población continúa sufriendo el aumento de impuestos y desempleo.
La grave crisis económica que atraviesa la administración pública local llevó al mandatario estatal priista a despedir a más de mil 500 empleados de su gobierno y a mediados de este año se vio obligado a poner en subasta los bienes inmuebles del estado, entre ellos más de 180 vehículos, dos estacionamientos públicos y un departamento en la Ciudad de México, pero hasta la fecha no se ha visto en dónde se han destinado esos supuestos ahorros, dijo el entrevistado.
Por otro lado, añade, gran parte del gasto se va a nómina y en publicidad, “se presumía la supuesta austeridad del gobierno, la cual no hemos visto, no funciona para nada de la manera en que la están planteando ellos, porque su manera de ser austeros es dejar de cubrir servicios que la ciudadanía día a día ocupa, como alumbrado público, seguridad, calles”.
“Si quieres ver el reflejo de cómo están administradas las finanzas del ayuntamiento o del propio gobierno estatal, hay que ver las calles y carreteras, que son las principales arterias mediante las cuales fluye su economía, y la verdad es que están pésimas; luego entonces la manera en que se presume esa austeridad, el buen juez por su casa empieza, y en ellos no se ve, siguen teniendo sueldos muy elevados.

GASTOS EN IMAGEN

Armando Quiñones subraya que además de falta de congruencia de parte de las autoridades estatales, ya nadie les cree, “pero lo que no entienden estos gobiernos de la actualidad es que la ciudadanía ya no se chupa el dedo, por las promesas ya no se va la gente”.
Expone que si bien tuvieron un triunfo en la presidencia de la república, hay que tener en cuenta que no es la mayoría de los mexicanos los que votaron por ellos; “es un mínimo indispensable que conforme a las reglas que se manejan es por lo que ganó, pero realmente la ciudadanía está muy inconforme con la manera en que desplazan ellos el recurso en banalidades”.
El gobierno de Mario Anguiano y el de Federico Rangel gastan más en manejar una imagen, denuncia el presidente de la Fundación Actitud 2000, “le dan demasiada publicidad a demasiados ejemplos que la verdad no tienen trascendencia”.
“Los gobiernos tienen la obligación de hacer obra y crear programas, el hecho de que Colima, según ellos, tenga los primeros lugares en cuestión regulatoria, ¿De qué me sirve a mí ciudadano de a pie?, porque yo ciudadano para empezar no tengo internet, no sirve la computadora ¿A mí para qué me sirve que seamos primer lugar en la cuestión regulatoria? Y en las plazas está lento o no funciona bien el internet.
Los administradores del recurso de los colimenses tienen que cuidar más las cuestiones básicas en vez de andar gastando en su imagen, concluye Armando Quiñones. Datos de la SHyCP revelan que en sólo un año, de 2010 a 2011, la administración de Mario Anguiano Moreno incrementó la deuda pública en un 70.48 por ciento, para pasar de 1,303.9 millones de pesos, a 2.223 mdp.

   

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