Hace cuatro meses, en este medio informativo, publiqué un texto sobre los compromisos y simulaciones sobre el FOSAP entre las partes involucradas. Ante los hechos recientes, considero oportuno retomar el tema, actualizarlo y ponerlo en contexto.

En aquel momento señalaba: El conflicto del Fondo Social de Apoyo al Pensionado (FOSAP), entre las autoridades universitarias y el Sindicato Único de Trabajadores de la Universidad de Colima (SUTUC) estaba lejos de resolverse. Todo el esfuerzo que habían realizado el gobernador de Colima,  Mario Anguiano Moreno, y su equipo de trabajo para mediar en el conflicto, por solicitud directa del entonces rector y actual diputado federal, Miguel Ángel Aguayo López, para realizar un análisis detallado de los estados financieros y operaciones del FOSAP, habían quedado  simplemente en documentos, acuerdos, declaraciones y buenas intenciones.

Por los acontecimientos recientes que mencionaré más adelante, pienso que hay evidencias  sobre una posible complicidad entre el gobernador y el rector para mantener bloqueada la solución al conflicto del FOSAP; al negarse el primero a entregar  el dictamen final oficial a las partes involucradas. Hasta el momento, el gobernador sólo ha entregado al SUTUC un informe preliminar que alimenta nuestra hipótesis.

Como todos sabemos, el 28 de febrero del año en curso, el gobernador dio a conocer a la opinión pública y a los universitarios un texto donde se pretendía solucionar el conflicto del FOSAP, basado, en el análisis y estudio que su equipo de trabajo había realizado de los estados financieros y operacionales aportados por la Universidad de Colima. El gobernador anunciaba: “La manera en que se paga la nómina de Pensionados y Jubilados de la UdC, es de las aportaciones que le corresponde hacer a dicha institución, antes de hacer el depósito a la cuenta del FOSAP, depositándose a dicha cuenta sólo la diferencia. Este procedimiento no se apega totalmente a la normatividad vigente, por lo que la Universidad de Colima y el SUTUC acuerdan que, a partir del 15 de abril de 2013 las aportaciones de los trabajadores y las de la Universidad se depositarán íntegras a la cuenta del FOSAP; así mismo, acuerdan que a partir del 01 de mayo de 2013 la nomina del FOSAP se cubrirá con la citada cuenta mediante cheque mancomunado entre la UdC y el Sindicato Único de Trabajadores. Es importante destacar que con estas acciones, se cumple cabalmente con la normativa establecida”.

Siete meses después de lo anunciado por el gobernador, la situación actual es la misma. Las autoridades de la Universidad de Colima continúan administrando el FOSAP en forma unilateral y autoritaria sin importarle los compromisos y acuerdos con el SUTUC y el gobernador. A las autoridades universitarias parece no importarles continuar perjudicando a los universitarios en activo, jubilados y pensionados. Están llevando al FOSAP por un camino que promete debilitarlo y desaparecer.

Por lo anterior, siguen vigentes los hechos siguientes: las autoridades de la Universidad de Colima no quieren cumplir los acuerdos, pues esto afectaría los intereses económicos de un grupo pequeño de personajes universitarios que se han asignado cantidades obscenas de dinero en sus jubilaciones con cargo al FOSAP. En nuestros días, todo indica que la preocupación del rector de la Universidad de Colima, José Eduardo Hernández Nava y el director general de Recursos Humanos, Juan José Guerrero Rolón, continúa y se incrementa tratando de encontrar la cuadratura al círculo de corrupción con la que han administrado el FOSAP. No tendrán reparo alguno buscando firmas fantasmas con propios y extraños para cuadrar las cuentas. No es para menos: nueve jubilados, donde encontramos ex rectores de la UdC, un ex líder sindical del SUTUC y ex funcionarios en funciones representan un gasto y un daño al FOSAP por un millón doscientos mil pesos mensuales.

El gobernador apoya su negativa para no entregar el informe final oficial del FOSAP a las partes involucradas, en la obsoleta y antidemocrática Ley Orgánica de la Universidad de Colima, que le confiere a la universidad autonomía de gestión y administración. Sin embargo, el gobernador no debe olvidar que él aceptó participar para conocer y analizar el estado financiero y operacional del FOSAP por solicitud directa del entonces rector Miguel Ángel Aguayo López y el actual líder del SUTUC. La entrega de este documento permitirá conocer el estado financiero del FOSAP del periodo 2001 al 2011; decidir sobre su  funcionamiento y fortalecimiento y castigar penalmente a los posibles responsables de su mal manejo.

Del informe preliminar realizado por la comisión gubernamental y firmado por el C.P Arturo Flores García y el Lic. José Luis Villa Aguijosa el 18 de junio de 2012 se destaca lo siguiente: 1. “Se observó el cobro con recursos del FOSAP del C.P. (sic) Juan José Guerrero Rolón por la cantidad de $1´129,281.73 sin que medie dictamen correspondiente que lo acredite como jubilado”. 2. “De la verificación realizada a los pagos efectuados con cargo al FOSAP, se observó que en el periodo revisado, terceras personas firmaron de recibido el cheque correspondiente al pensionado, sin que medie carta poder que lo autorice plenamente a realizar dicha acción, por un total de: $38´618,698.24” 3. “No fue proporcionado documento alguno que señale mediante firma de recibido los importes cobrados por los CC. Fernando Moreno Peña, Gustavo Ceballos Llerenas y Juan José Guerrero Rolón, por: $17´428,249.91”. 4. “No se tienen datos con los que se concluyeron los recursos del antiguo FOSAP”. 5. “Los pagos hechos a pensionados vía nomina no se efectuaron con las cuentas bancarias propiedad del FOSAP; sino con cuentas bancarias de la Universidad, no identificándose el nombre del banco ni la cuenta con la que realizaron dichos pagos”.

En el mismo sentido, no podemos perder de vista lo señalado por la comisión gubernamental sobre el antiguo FOSAP; que dicho sea de paso, fue creado en el rectorado de Humberto Silva Ochoa y administrado por los ex rectores Fernando Moreno Peña y Carlos Salazar Silva. Fue durante la administración de Carlos Salazar Silva que se creó el nuevo FOSAP; para nuestra sorpresa vigente, el antiguo FOSAP tenía la suma de $80´000,000.00, mismos que no fueron depositados a las cuentas del nuevo FOSAP. El manejo y aparente desvió de estos ochenta millones de pesos por parte de Carlos Salazar Silva sigue incierto. Las autoridades de la Universidad de Colima mantienen oculta esta información.

Finalmente, me quedo con dos conclusiones:

Primero. La hipótesis de la posible complicidad entre el gobernador de Colima y el rector de la universidad parece tener sustento. Intereses políticos, protección para algunos beneficiados del FOSAP y posibles apoyos futuros entre ellos, resultan en nuevas hipótesis. Considero que el gobernador debe hacer valer y cumplir su compromiso con los universitarios y la sociedad de Colima entregando el informe final oficial sobre el estado financiero que guarda el FOSAP a las partes involucradas.

Segundo. ¿Será ésta la oportunidad que necesitaba el SUTUC para tomar acciones decididas para defender al FOSAP y resolver en forma definitiva las violaciones vigentes al contrato colectivo de trabajo, las amenazas laborales que están recibiendo los universitarios y, sobre todo, contribuir a detener el deterioro en los bachilleratos, escuelas y facultades de la Universidad de Colima, por los privilegios y prioridades que le están dando las autoridades universitarias a las actividades administrativas sobre las actividades académicas de calidad?

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Profesor Investigador de Tiempo Completo
Centro Universitario de Investigaciones Biomédicas.

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