
Todo un éxito la exposición que sobre el tema de la llamada Reforma Energética nos hizo la ingeniera Rocío Nahle García, colaboradora y asesora en el Senado de la República en la fracción del PRD. De acuerdo a lo expuesto y considerando lo que dice la propuesta de Reforma, tanto PEMEX como la CFE serán los instrumentos para enriquecer al grupo de siempre y a sus allegados.
De las cosas que prácticamente nunca presentan los medios de comunicación, nos mostró lo que actualmente dicen los artículos de la Constitución que serían modificados y cómo con solo quitarle algunas palabras o agregarle algunas frases, las cosas cambian de forma drástica. “La madre de todas las Reformas” así la mencionó, ni la educativa, laboral, hacendaria tienen el peso de ésta, cualquiera de las mencionadas, en sexenios inmediatos pueden ser modificadas fácilmente, pero la energética no, porque llegarán a instalarse empresas de todo el mundo y la inversión será gigantesca como para decirles de la noche a la mañana que les vaya bien, en pocas palabras sería otra expropiación petrolera como la de 1938, con la diferencia que en aquella ocasión el pueblo estuvo dispuesto a cooperar para hacer nuestro el petróleo, lo que ahora dudo por la forma tan burda en como estas sanguijuelas lo están entregando.
A cada rato nos dicen que esta empresa que es de todos los mexicanos necesita de inversión, lo cual es cierto, pero lo dicen tratando de darnos a entender que en este momento no es redituable y que solo con la inyección de capital privado puede salir adelante. La ponente, con documentos en las manos nos demostró que, antes de que el Estado le quite todos los impuestos, rentas, etc. es la segunda empresa más importante del mundo en utilidades; pero al pasarla a cuchillo, pasa al lugar número 86.
Sucede que casi tres cuartas partes de sus utilidades pasan al Estado por causa del pesado régimen fiscal que tiene que soportar, lo que hace que sea muy poco lo destinado a la investigación, nuevas perforaciones, refinerías, a la petroquímica. Si se modifica esa carga fiscal, bajaría el presupuesto de la nación (se dice que de cada un peso, 40 centavos vienen del petróleo) pero al mismo tiempo si ese resto se dedica a la propia inversión para modernizar y crear nuevas refinerías y avanzar en la petroquímica, entonces, al tiempo, algunos productos bajarían su precio, por ejemplo la gasolina, ya no sería tan cara al no ser importada, se produciría aquí mismo en nuestro país y hasta tendríamos para vender a otros países. Al bajar la gasolina o cuando menos ya no incrementarla, otros productos tampoco se incrementarían, por eso se le llama inversión, el resultado sería a favor del pueblo.
En nuestro país tenemos 6 refinerías, de las cuales, ninguna está trabajando al 100% van del 43 al 84 (71% en promedio) y se dice que si estas trabajaran a toda su capacidad no tendríamos necesidad de comprar ni un solo litro de gasolina a otros países, sin embargo parece (en política lo que parece, es) que existen intereses oscuros que hacen que dejemos de producirla para comprarla y subsidiarla.
Y hablando de las refinerías, algunas serán vendidas próximamente o ya se vendieron, y adivine usted a quién, exacto, a los mismos de siempre, esos que nada tienen que ver en esa área pero que siempre se aparecen donde hay un buen billete que ganar, claro está que nos dirán que se vendieron por no ser redituables tal y como lo dijo Salinas de TELMEX o de lo que hoy es televisión Azteca. Usted haga sus cálculos, en la actualidad el que se “sacrificó” comprando TELMEX es uno de los 3 más ricos del mundo y eso que no era redituable.
Por todo lo anterior, desde este espacio, solicito de manera respetuosa pero enérgica a los legisladores federales que corresponden a mi distrito y a mi estado (Miguel Ángel Aguayo, Mely Romero, Norma Galindo, Jorge Luis Preciado y además a los plurinominales) no vayan a votar a favor de la propuesta de Reforma Energética que hace el Ejecutivo Federal, dejen de lado la línea que les dan desde el centro o desde otras esferas internacionales, recuerden que están ahí por el voto que les dio el ciudadano, a ellos se deben y piensen que cuando regresen a su distrito o estado, más de alguno les puede echar en cara y cuestionarles fuerte el por qué del sentido de su voto.
Sabedores, de que lo que pido es mucho, por lo pronto debemos canalizar energías y completar entre todos los que nos consideremos mexicanos patriotas, un millón seiscientos mil firmas exigiendo una consulta ciudadana preguntando qué tipo de Reforma Energética queremos. Si se logra recabar esa cantidad de firmas, equivalente al 2% del padrón nacional, entonces se estará obligando al gobierno a poner en práctica por primera vez este recurso democrático, entrando a una participación directa de la ciudadanía, esta se llevaría a cabo el día de las elecciones en el 2015. Por lo tanto no se puede entrar a la discusión, análisis y menos votar dicha propuesta antes de esa fecha. Vamos por las firmas, vamos a promover entre los conocidos el que participen, sean del partido que sean, con las firmas solo se está pidiendo la consulta, si esta se lleva a cabo y la mayoría de gente decide que PEMEX se privatice, pues entonces ni pío diré, pero que sea la decisión de la sociedad y no solo de unos cuantos.
Hasta la próxima en más, cosas de nuestro sistema.
[email protected]