Colima, México. Avanzada (29 noviembre 2013) Usualmente se piensa que en la ciudad habitan pocas aves, principalmente palomas, gorriones y zanates. Sin embargo, en Colima tenemos la ventaja de tener jardines y muchos arroyos que atraviesan la capital que proveen un hábitat para numerosas especies de aves, de las cuales muchas sólo son observables con paciencia y binoculares.
En la ciudad de Colima se han identificado más de 30 especies de aves, entre los que destacan los llamativos pericos (Aratinga canicullaris, Amazona finschi), Luis bienteveo (Pitangus sulphuratus), Momoto (Momotus mexicanus), además de garzas, auras, carpinteros y colibríes, entre otros. Esta diversidad es poca comparada con las 472 especies registradas para el estado, de acuerdo con la Comisión Nacional para el conocimiento y uso de la Biodiversidad.
La presencia de aves es muy importante debido a que son dispersoras de las semillas de árboles y plantas, muchas se alimentan de insectos por lo que ayudan a reducir la sobrepoblación de estos, algunos como los colibríes son polinizadores de flores, además del deleite que provee su canto y vistosidad ante el bullicio citadino.
Sin embargo, la creciente urbanización afecta la distribución, abundancia y disponibilidad de los recursos de los que las aves dependen. De acuerdo con algunos estudios, el desarrollo urbano moderado incrementa la disponibilidad de vegetación ornamental y las fuentes de agua, mientras que un desarrollo extremo disminuye todas las anteriores. Una mayor cercanía y abundancia de espacios arbolados como jardines y parques urbanos es necesaria para que exista gran diversidad de aves y no pocas especies dominantes que desplacen a las demás.
Asimismo, es necesaria una correcta planeación de la jardinería urbana al darle prioridad a las especies de árboles de la región que ya están adaptadas al suelo y a las condiciones climáticas locales y las cuales tienen una relación ecológica importante con las aves tanto nativas como migratorias.
En la actualidad se han introducido muchas especies de árboles exóticos al país, las cuales han mermado la abundancia de los árboles nativos, afectando consecuentemente a los animales asociados a estos: insectos, mamíferos y aves, así como a otras plantas y hongos. Ejemplos de estos son el eucalipto, la casuarina, el tulipán africano y el ficus benjamina.
Por lo tanto conservemos los jardines y áreas verdes de Colima, y fomentemos la presencia de los bellos árboles originarios de la región desde los que toleran mejor la sequía como las primaveras, guamúchiles, ceibas, parotas y papelillos hasta los que están asociados a cuerpos de agua como los zalates y los sauces, con lo cual podemos propiciar que existan comunidades de aves nativas en las ciudades

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